La miopía se ha convertido en una de las epidemias silenciosas del siglo XXI. Antes era considerada un defecto refractivo menor que se corregía fácilmente con gafas. Hoy sabemos que la miopía alta —por encima de las 6 dioptrías— está asociada a un riesgo aumentado de patologías graves como desprendimiento de retina, glaucoma o atrofia macular. Entender por qué progresa y cómo frenarla es cada vez más relevante.

¿Por qué aumenta la miopía?

La miopía se produce cuando el ojo es demasiado largo (eje axial aumentado) o la córnea tiene demasiada curvatura. La imagen se forma por delante de la retina en lugar de sobre ella. Cuando el ojo sigue creciendo, la miopía sigue aumentando.

Los factores que más influyen en la progresión son:

  • Herencia: Si ambos padres son miopes, el riesgo de desarrollarla y de que progrese es significativamente mayor.
  • Trabajo en visión próxima: Pantallas, lectura prolongada y poca actividad al aire libre favorecen el crecimiento axial.
  • Poca exposición a luz natural: La luz exterior estimula la liberación de dopamina en la retina, que frena el crecimiento axial del ojo.
  • Inicio precoz: Cuanto antes empieza la miopía, más tiempo tiene para progresar y mayor suele ser el resultado final.

¿Cuándo suele estabilizarse?

En la mayoría de los casos, la miopía se estabiliza entre los 18 y los 25 años. Sin embargo, hay un porcentaje de pacientes —especialmente con miopías altas— en quienes sigue progresando hasta los 30 o más. No hay una regla universal y solo el seguimiento clínico periódico puede determinarlo.

Señal positiva: Si lleva dos o más años con la misma graduación, su miopía probablemente esté estabilizada. Este criterio es el que usamos para determinar si es candidato a cirugía refractiva.

¿Se puede frenar la progresión en niños?

Sí, y es uno de los campos de mayor avance en oftalmología pediátrica. Las estrategias con mayor evidencia científica son:

  • Atropina en gotas a baja concentración (0,01%): Ha demostrado reducir la progresión en un 50-60% con efectos secundarios mínimos.
  • Lentes ortoqueratológicas (orto-K): Lentillas de uso nocturno que remodelan temporalmente la córnea y frenan el crecimiento axial.
  • Lentes de contacto de diseño especial (MiSight, etc.): Indicadas en niños desde los 8-10 años.
  • Tiempo al aire libre: Al menos 90 minutos diarios de actividad exterior tiene efecto protector demostrado.

¿Y en adultos?

En adultos con miopía ya establecida, el objetivo no es frenar la progresión (que generalmente ya se ha estabilizado) sino corregirla. La cirugía refractiva —LASIK, PRK, ICL o cambio de cristalino— ofrece resultados excelentes cuando se realiza en el momento adecuado.

Lo que sí debe monitorizarse en miopes altos adultos es la retina: revisiones periódicas para detectar a tiempo roturas o degeneraciones que puedan llevar al desprendimiento de retina.

← Volver al blog Pedir consulta